647. El día que el cielo cayó sobre nuestras cabezas

8 Jun

Una tonelada de fragmentos desprendidos de un cometa se precipitó contra la Tierra en octubre de 2011. Una roca de gran tamaño se desintegró sobre España.

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Dracónidas

Entre el 8 y el 9 de octubre de 2011, la Tierra cruzó la estela de gas y polvo del cometa 21P/Giacobini-Zinner dando lugar a una de las tormentas de estrellas fugaces más intensas de la última década. Ese año las Dracónidas cayeron como nunca. Astrónomos de todo el mundo estudiaron el fenómeno, ya que el análisis de estas partículas podía proporcionar, por ejemplo, importante información sobre la composición química del cometa y sus propiedades físicas.

Ahora, un equipo internacional liderado por la Universidad de Huelva ha sido el primero en anunciar sus conclusiones sobre la composición de estos fragmentos. Lo han hecho en una de las revistas más prestigiosas en el campo de la Astrofísica: Monthly Notices of the Royal Astronomical Society (MNRAS). Del estudio se concluye que la intensidad de la lluvia fue menor de lo esperado: La NASA estimaba 1.000 meteoros por hora, pero llegaron unos 400. En cualquier caso, la cantidad de material que llegó a la Tierra fue impresionante, aproximadamente una tonelada, la mayor parte en forma de partículas con un tamaño inferior al de un grano de arena. Sin embargo, los sistemas de detección de la Universidad de Huelva registraron el impacto sobre España de un fragmento con un tamaño inusualmente grande: medio metro de diámetro.

Según el José María Madiedo, investigador de la facultad de Ciencias Experimentales de esa universidad, el fragmento tenía una masa de unos 6 kilogramos y al colisionar con la atmósfera a unos 83.000 kilómetros por hora generó una bola de fuego casi tan brillante como la Luna llena.

Sobre Lebrija

El fenómeno alcanzó su máximo brillo cuando sobrevolaba la localidad andaluza de Lebrija, en honor de la cual se le ha dado nombre al bólido. Según los investigadores, el bólido Lebrija ha sido clave para esta investigación, pues ha permitido obtener la composición química de las partículas procedentes del cometa. Otros datos de gran relevancia para el estudio fueron obtenidos desde el Observatorio de Sierra Nevada (Granada), gestionado por el Instituto de Astrofísica de Andalucía, y desde el Observatorio Astronómico de La Hita, en Toledo.

De esta forma, los investigadores han podido concluir que la composición de estos fragmentos se asemeja al de un tipo de meteoritos llamados “condritas carbónaceas”. Estos meteoritos están entre los materiales más primitivos del Sistema Solar y se caracterizan porcontener materia orgánica.

El estudio concluye también que los fragmentos desprendidos del cometa Giacobini-Zinner son diez veces más frágiles que los materiales que habitualmente se desprenden de otros cometas. Esto implica que las partículas que produjeron la lluvia de Dracónidas eran muy poco compactas, motivo por el que incluso las de mayor tamaño, como la que produjo el bólido Lebrija, se desintegraron completamente a gran altura en la atmósfera.

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