461. Una fórmula permite calcular la velocidad de una persona con solo ver sus huellas

17 Abr

Dos científicos españoles han diseñado una ecuación que estima con gran precisión la velocidad de un individuo a partir de la longitud de su zancada.

Una fórmula permite calcular la velocidad de una persona con solo ver sus huellas

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Huellas en una playa

En primavera de 2008, 14 estudiantes de paleontología de la Universidad Complutense de Madrid corrían por una playa de Asturias por petición de un geólogo planetario amigo de su directora de prácticas. Javier Ruiz, de la Universidad Complutense de Madrid, y su compañera Angélica Torices, de la Universidad de Alberta (Canadá), querían comprobar, por curiosidad, con qué precisión se puede calcular la velocidad de un individuo a partir de sus huellas.

Los resultados, publicados en 2013 en la revista Ichnos, muestran que sin necesidad de otros datos como la longitud de la pierna se consigue una precisión considerablemente alta, con un error de entre el 10% y el 15%. “Para humanos somos capaces de calcular, con una aproximación muy buena, la velocidad a partir solamente de la longitud de la zancada” asegura Javier Ruiz.

Los autores aplicaron su fórmula para estimar la velocidad a la que se desplazaban los humanos responsables de unas huellas fósiles del Pleistoceno encontradas en Australia, en la región de los lagos Willandra. “Un estudio anterior había hecho un cálculo muy elaborado de su velocidad, pero los resultados eran tan altos como si fueran atletas profesionales” explica Ruiz. Los obtenidos por él muestran un ritmo razonable de sprint.

Para elaborar su ecuación, Ruiz y Torices compararon los datos obtenidos en el experimento de los estudiantes con los de atletas profesionales que compiten en carreras de 100 y 400 metros.

Hasta ahora, para calcular la velocidad a partir de huellas se necesitaba conocer la longitud de la pierna del individuo, o al menos una estimación. Se utilizaba una ecuación que el zoólogo británico Robert McNeil Alexander formuló en 1976 utilizando solamente los datos obtenidos de las carreras de sus hijos.

Ruiz y Torices midieron la velocidad y la zancada de los estudiantes mientras corrían por la playa y aplicaron la ecuación de Alexander. “Los datos se ajustaban muy bien a la ecuación –explica Ruiz–. Alexander hizo un buen trabajo con pocos datos estadísticos pero con mucha base matemática, y nosotros empíricamente hemos visto que su ecuación es muy acertada”.

La velocidad en atletas de élite

En el caso de los atletas, los investigadores tenían datos de la velocidad y la zancada, pero no de la longitud de sus extremidades, lo cual llevó a Ruiz a modificar la ecuación para poder prescindir de este dato. “Con la nueva ecuación la aproximación era muy buena, con un error del 15%, incluso mejor a la que se solía utilizar, que era del 50%”.

Además el cálculo funciona perfectamente tanto si los individuos van corriendo como si van andando, lo cual fue muy sorprendente, según asegura Ruiz. “En la carrera hay un poco más de dispersión, pero aun así funciona muy bien”.

A pesar de que el cálculo de la velocidad es muy preciso, Ruiz admite que no se puede aplicar de manera absoluta y unívoca, sino de forma estadística. “Curiosamente los atletas de 400 y 100 metros llevan en ocasiones la misma longitud de zancada aunque van a velocidades diferentes. Lo que hace el cuerpo es intentar optimizar el gasto de energía a una determinada velocidad”.

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