239. «Imitar a la naturaleza» para reducir el CO2

1 Feb

La Ciudad de la Energía, situada en El Bierzo, y la instalación de Almacenamiento Geológico de dióxido de carbono en Hontomín (Burgos) forman el Proyecto Compostilla, un centro español de referencia mundial.

«Imitar a la naturaleza» para reducir el CO2

CIUDEN
Vista general de la Ciudad de la Energía en Cubillos de Sil (León)
Capturar, transportar y enterrar el dióxido de carbono (CO2) para luchar contra el calentamiento global y frenar el cambio climático. Este es el objetivo del «centro experimental de referencia español» en esta materia, según palabras de José Ángel Azuara, su director general. La Ciudad de la Energía (Ciuden) fue fundada en 2006 y está situada en Cubillos del Sil, León, (captura de energía). El otro centro en el que continúa el proceso se localiza en Hontomín, Burgos, (almacenamiento).

En la actualidad, el 81% de la energía proviene de los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) y se calcula que en 2050 siga representando un 65% (el resto se obtendrá de las renovables y nucleares). La tecnología de captura de CO2 nace, por lo tanto, de la base de que en un futuro próximo no se eliminarán las «energías sucias».

El proceso ha sido rechazado debido a esa misma razón por parte de los ecologistas. La directora ejecutiva de Greenpeace, Miren Gutiérrez, pide al Gobierno la cancelación del uso del carbón y de los centros de captura. «Suponen la perpetuación de la quema de combustibles fósiles y solo existen en modo experimental, no están probados», afirma.

«Imitar a la naturaleza» para reducir el CO2

Ciuden cuenta con dos calderas

Pese a ello, los responsables del Proyecto Compostilla, subvencionado por la Unión Europea y que cuenta con una inversión de 128, 4 millones, defienden la tecnología de almacenamiento de dióxido de carbono porque «lo ha hecho la naturaleza a lo largo de la historia en los almacenamientos geológicos de agua, petróleo, CO2 y gas», segun explica a los periodistas Modesto Montoto, director del Programa de Almacenamiento de CO2.

El proceso consta de tres fases: captura (que consiste en la separación del CO2 contenido en los gases de combustión); transporte (a través de las tuberías que llevan el gas natural o camiones cisterna) y el almacenamiento ( a 800 metros bajo el suelo). La apuesta de captura del CO2 podría evitar del 18 al 20% de emisiones en 2050. La captura y almacenamiento en este centro se pondrá en marcha a partir de mayo de 2012.

Una tecnología muy cara

Los responsables de Ciuden admiten que esta tecnología se enfrenta a grandes desafíos. Uno de los mayores retos reside en los altos costes económicos iniciales del aprendizaje, según asegura Vicente Cortés, director del Programa de Captura de Ciuden. El Proyecto Compostilla fue respaldado por la Comisión Europea en 2010 con una subvención de 180 millones.

Además, la captura no ha sido puesta aún en práctica a nivel completo ni en industrias a gran escala. Junto al centro español, existe otro en Vattenfall (Alemania), Noruega, Australia, In-Salah (Argelia) y Canadá.

Otro de los desafíos reside en el desconocimiento del público. «La mayoría de la población cree que el CO2 es tóxico cuando es un producto que se encuentra la naturaleza».

El retraso legislativo en los países europeos también supone un obstáculo. De momento, España y Dinamarca son los únicos que han transpuesto la Directiva 2009/31/EC sobre el almacenamiento del carbón.

CO2, un compuesto no tóxico

El dióxido de carbono (CO2) es un compuesto natural y no tóxico, «La corteza terrestre es capaz de generar y almacenar CO2», explica Vicente Cortés, director del Programa de Captura de Ciuden. Sin enbargo, existe una creencia generalizada de que se trata de un compuesto tóxico, pero podemos encontrarlo incluso en bebidas como el cava o en cualquier líquido que contenga gas. Los problemas derivados del dióxido de carbono tienen lugar cuando se produce un descenso brusco (se helaría la Tierra) o un aumento, lo que conlleva el efecto de calentamiento global. En la actualidad, asistimos a un proceso de gran crecimiento de este compuesto en la atmósfera por la quema de combustibles fósiles como el carbón, petróleo o gas.
Los datos son incontestables. Desde el año 1850 la población mundial se ha multiplicado por cuatro y el consumo energético, por 80. Ello conlleva que se emitan unas 36.000 millones de toneladas de CO2 al año, de ellas, 6.700 corresponden a EE.UU y 6.500, a China, los dos mayores emisores del mundo. Por su parte, España emite unos 450 millones de toneladas al año.
Las toneladas emitidas en el ámbito global en un período anual cabrían en un espacio de 350 kilómetros de diámetro y 200 km de altura. Las emisiones correspondientes a España llenarían 40 kilómetros de diámetro y 200 km de altura. Una de las ventajas del almacenamiento es que si el dióxido de carbono se inyecta a una profundidad de más de 800 metros, tal y como proponen en Ciuden, el CO2 ocupa 500 veces menos que en la superficie.

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