21. El asteroide que mató al Obamadon

15 Dic

Investigadores creen que la roca espacial que acabó con los dinosaurios también provocó una extinción masiva entre serpientes y lagartos.

El asteroide que mató al Obamadon

El mismo meteorito que puso punto y final al reinado de los dinosaurios acabó también con elObamadon gracilis (una nueva especie de lagarto prehistórico recién identificada), al mismo tiempo que causó una gran devastación entre los reptiles que poblaban la Tierra hace 65 millones de años. El estudio, llevado a cabo por científicos de las universidades de Yale y Harvard, se ha publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

“Normalmente se piensa que el impacto del asteroide afectó principalmente a los dinosaurios -afirma Nicholas R. Longrich, del Departamento de Geología y Geofísica de la Universidad de Yale y autor principal del estudio- . Pero en realidad pasó su guadaña a lo largo de todo el ecosistema, matándolo todo. Serpientes y lagartos resultaron heridos de extrema gravedad”.

Los primeros estudios al respecto sugerían que algunos reptiles (al igual que muchos mamíferos, aves, insectos y plantas) se extinguieron después de que un asteroide de 10 km. de diámetro golpeara la Tierra hace 65,5 millones de años, justo en el borde de la península de Yucatán. Pero la nueva investigación va más allá y revela que las consecuencias del impacto fueron, también para los reptiles, mucho más serias de los que se pensaba. De hecho, por lo menos el 83% de ellos murieron sin remedio, especialmente las más grandes. Al final, de hecho, no quedó ni una sola especie que pesara más de medio kg.

Los resultados se basan en el examen detallado de un gran número de fósiles de serpientes y lagartos recogidos en Norteamérica en una amplia zona que abarca desde Nuevo México, en el sur, hasta Alberta y Canadá. Los autores examinaron 21 especies que ya se conocían e identificaron otras nueve que eran aún desconocidas para la Ciencia.

Y lo que encontraron fue que, en la última etapa de existencia de los dinosaurios, también existía un amplio abanico de especies de reptiles. Algunos eran pequeños lagartos, pero también había serpientes enormes, del tamaño de nuestra boa constrictor, capaces de alimentarse de los huevos y de las crías de muchos de los dinosaurios de la época.

También hallaron que los lagartos herbívoros, parientes de la iguana, prosperaban en el suroeste del continente, mientras que los lagartos carnívoros, de hasta dos metros de largo, preferían las vastas llanuras fluviales que había más al norte, donde hoy se encuentra el estado de Montana.

“Lagartos y serpientes -asegura Longrich- rivalizaban con los dinosaurios en términos de diversidad, hasta el punto de que podríamos hablar más de una Era de los Lagartos en lugar de una Era de los Dinosaurios”.

Los investigadores estudiaron después con gran detalle las conexiones que tenían estos reptiles esntr sí. Y hallaron que muchos de ellos eran representantes de formas arcaicas de lagartos y serpientes, familias que desaparecieron en el Cretácico, después del impacto del gran asteroide.

El lagarto Obama

Una de las muchas ramas de lagartos que desaparecieron entonces fue la de los Polyglyphanodontia, una categoría que englobaba al 40% de todos los lagartos que entonces vívían en Norteamérica. Entre sus fósiles, los científicos encontraron restos de algunas completamente desconocidas, y se les ocurrió bautizar una de ellas como Obamadon gracilis.

Se trata de un pequeño lagarto que se distinguía por tener dientes delgados con grandes puntas centrales y separados por puntas secundarias, más pequeñas, de los carrillos del animal. El Obamadon probablemente no medía más de 30 cm. y se alimentaba de insectos.

En cuanto a la coincidencia del nombre con el del actual presidente de los Estados Unidos, no hay que llevarse a engaño. Longrich afirma que no tiene significado político alguno y que “sencillamente nos estuvimos divirtiendo con la taxonomía”.

La exinción masiva (aunque no total) de las serpientes y los lagartos contemporáneas de los dinosaurios allanó el camino para que los supervivientes, una vez eliminados sus competidores, pudieran evolucionar y diversificarse. Hoy en día existen cerca de 9.000 especies de lagartos y serpientes en el mundo, “y no ganaron porque estuvieran mejor adaptados que los demás, sino porque sus competidores fueron eliminados”.

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