10. CHISTES DE CAMPESINOS

25 Ago

01. Va pasando un campesino por afuera de la iglesia y el cura del pueblo le dice:
– Hijo, pasa a misa.
El campesino le responde:
– No puedo padre, ¿quién me cuidará el caballo?.
– Dios te lo cuidará, hijo.
– Bueno -dijo el campesino-, y entró a la iglesia.
Cuando el padre se disponía a comenzar la misa dice:
– ¡Dios está con nosotros!
Entonces el campesino se levanta enojado de su asiento y dice:
– Entonces, ¡quién diantre me está cuidando el caballo!

02. Estaba un hombre dando de pastar a su rebaño de ovejas, cuando de repente aparece por el inhóspito camino una 4×4 full 0KM. Para frente al viejito y se baja un chavo de no más de 30, traje negro, camisa blanca “Hugo Boss” y zapatos “DKNY”, se acerca al viejo y le dice:
Señor, si yo le adivino cuántas ovejas tiene usted en su rebaño, ¿me regala una?
El viejo responde con algo de asombro:
Sí, como no.
Entonces el joven vuelve a su 4×4 y saca una Toshiba Tecra 8000 con 128 MB de RAM, se conecta a la Red de Redes, baja una base de datos de 300 MB, entra a una página de la NASA, mediante un satélite identifica la zona exacta de dónde está el rebaño, calcula el promedio histórico del tamaño de una oveja tipo “Merino”, mediante una tabla dinámica de Excel y con la ejecución de algunas Macros personalizadas en Visual Basic, logra completar el diagrama de flujo del Microsoft Project, y luego de tres horas le responde al viejo:
Usted tiene 1.347 ovejas y 4 pueden estar preñadas.
El viejo asintió y le dijo que efectivamente así era, y que se llevara una oveja.
El joven tomó una y la cargó en la camioneta, cuando se estaba por ir el viejo lo detuvo y le preguntó:
Disculpe, pero si yo llegase a adivinar en donde estudió, ¿usted me devuelve mi oveja?
El joven le dijo sonriente:
Seguro, hombre. Mientras abría la puerta de su 4×4 para marcharse.
El viejo entonces contestó:
Usted estudió en el Tecnologico
El joven sorprendido completamente comentó:
¡Exacto!
Y mientras le devolvía la oveja que había tomado preguntó:
¿Cómo se dio cuenta?
Y el viejo le respondió:
Por 4 razones: Primero por estupido, segundo vino sin que yo le hablara, tercero me cobró por decirme algo que yo ya sé, cuarta, se nota que no conoce NADA de negocios, porque se estaba llevando un pinche perro.

03. Un paisano va arreando dos vacas y otro se le arrima a conversar.
¿Estas vacas son holandesas?, pregunta el primero.
Esta sí, responde Don Zoilo.
¿Y la otra?, pregunta el primero.
La otra también, responde Don Zoilo.
Y dígame, ¿Estas vacas van para la feria?
Esta sí, responde Don Zoilo.
¿Y la otra?
La otra también, responde Don Zoilo.
Y dígame, ¿Estas vacas están preñadas?
Esta sí, responde Don Zoilo.
¿Y la otra?
La otra también, responde Don Zoilo.
Pero, dígame una cosa, por qué cada vez que le pregunto por las vacas me responde que esta sí y después, me dice que la otra también.
A lo que Don Zoilo le responde:
Lo que pasa que esta vaca es mía.
¡Ahhhh!, contesta el primero, ahora entiendo, y dígame,
¿Y la otra?
La otra también.

04. Un campesino va sobre su asno cuando de pronto pasa un Ferrari a una gran velocidad, más adelante el campesino ve el Ferrari parado y aprovecha para hacerle una pregunta al conductor:
¿Cómo es que ese carro corre tanto?
Eso es debido a que está pintado de azul y verde, le contesta el conductor aprovechándose de la ignorancia del campesino.
Una vez que llega al pueblo compra dos latas de pintura azul y verde para pintar su asno, cuando el campesino le lanza la pintura azul al animal, éste se incorpora debido al picor que produce en la piel y sale disparado por el camino. El campesino lo observa y dice:
¡Y eso que todavía le falta la pintura verde!

05. Dos campesinos compran 50 cerdos y uno le dice al otro:
¿Dónde los metemos?
En la casa.
¿Y el olor?
Bueno, ellos ya se acostumbraran.

06. Un día un granjero cruza por su plantación con una cubeta a recoger algunas frutas, al llegar al río ve dos chicas bañándose totalmente desnudas. Ellas al verlo se meten en el agua hasta el cuello y le dicen:
– No vamos a salir hasta que usted no se vaya.
– No vine a verlas a ustedes, – responde el granjero levantando la cubeta -. Solo vine a darles de comer a los cocodrilos

07. Una pareja de campesinos había deseado toda su vida tener hijos e intentaban, intentaban y nada, hasta que un día le dieron la buena noticia que iban a tener un hijo varón. Al cual bautizaron como Tiros.
Ellos muy felices lo criaron, cuando cumplió casi los 18 se fue a la ciudad. Los meses pasaron y pasaron y los padres no sabían nada de él. Hasta que un compadre se acerca a su casa y le dice:
Compadrito, tengo muy buenas noticias de Tiros, le enseña el periódico y donde dice: “Tiros en la universidad”.
Entre todos se felicitan y matan a la vaca más gorda y grande y festejan por su triunfo. Pasan unos 2 meses vuelve el compadre y le dice:
Tengo noticias de tu hijo: Tiros para abogado. Vuelven a matar a la vaca más grande y hacen una gran fiesta, todo el pueblo se enteró, todos fueron invitados. A los 5 meses viene el compadre y le dice:
Le tengo malas noticias compadrito y ven el título del periódico y dice: “A tiros lo mata la policía”.

08. Este era un campesino que iba por primera vez a la ciudad, él iba en su carreta que era jalada por un caballo, en su carreta iba un perro y un gato. Cuando ya iban llegando a la ciudad, un hombre en un carro 4×4 los atropelló, y la carreta salió volando de la carretera.
El señor de la 4×4 se bajó del carro con una escopeta, buscó y buscó hasta que encontró al gato que decía miau, miau, casi moribundo, el hombre se compadeció del pobre animal y dijo:
¡Yo no puedo ver a este animal sufrir así!, y le tiró 2 balazos, buscó más adelante y encontró al perro, éste ya casi ni respiraba y también le tiró dos balazos, y a todo esto, el campesino había visto todo lo que el hombre había hecho con los animales, siguió buscando y encontró al campesino con un ojo afuera, una mano que se le había destrozado, un pie quebrado. Y el campesino le dice al hombre:
¡Jo!, parece mentira pero a mi no me ha pasado nada.

09. Estaba un grupo de turistas griegos recorriendo las chacras de un poblado rústico; en eso uno de ellos ve a un campesino tirado a la sombra de un árbol descansando. El griego se le acerca y le busca conversación:
Hola amigo, ¿Cómo estar tú?
Muy bien jefe, aquí descansando.
Dígame, por qué usted no trabajar más por sus tierras.
¿Y para qué?
Para tener grandes cosechas y vender más.
¿Y para qué?
Así tú poder ganar más dinero y comprar ganado.
¿Y para qué?
Con el ganado hacer reproducir y vender y ganar más dinero.
¿Y para qué?
Para tener una casa bonita y vivir tranquilo y descansar.
¿Y qué estoy haciendo?

10. Había dos campesinos conversando y uno le dice al otro:
¿Por qué no vamos a robar vacas al fundo de nuestro patrón?
A lo que el otro responde entusiasmado:
¡Esta bien!, pero disfracémonos de vaca también para que no nos reconozcan.
Entonces se ponen un disfraz y van a robar vacas con una escopeta, cuando de repente uno le dice al otro:
¡Hey, dame la escopeta, rápido!
Y el otro dice:
¿Por qué, acaso viene una vaca?
Entonces el otro campesino le dice asustado:
¡No, un toro!

11. Un campesino llega a una panadería:
Guenas tardes, mi dijo la señora qui preguntara si ya salió el pan.
Sí, acaba de salir, responde el panadero.
Oiga, ¿Y cómo a qui oras regresará?

12. Están unos compadres platicando y se les aparece el diablo diciéndoles que si adivina sus nombres se los llevará con él, únicamente le tienen que decir con qué letra empieza su nombre, entonces uno de los compadres le dice que su nombre empieza con “j”, después de muchos intentos y no poder adivinar el nombre, el diablo se da por vencido y le pide que diga su nombre, entonces el compadre le dice:
Me llamo jelipe.

13. Se encuentran dos campesinos y uno dice:
Yo tengo un loro que dice “papa”.
Y el otro le contesta:
Y yo tengo una lata que dice “arvejas”.

14. Un campesino harto de su vida se quería suicidar, entonces se sube a un árbol para colgarse, y en lo que está por aventarse, se rompe la rama, y se saca la mugre. Viéndose en el suelo todo maltratado dice:
¡Ay, por querer suicidarme casi me he matado!

15. Dos amigos, Juan y Manuel, se van a cazar al campo, y al llegar al punto de encuentro Juan le dice a Manuel:
Compadre, ¿tienes cartuchos para prestarme?, es que se me han olvidado en casa.
Es que sólo tengo dos, y si te doy uno no voy a cazar nada, respondió Manuel.
Venga ya, entonces yo, ¿me quedo con los brazos cruzados o qué?, insistió Juan.
Está bien, toma uno, vete por aquel lado y yo me iré por este, y dentro de media hora nos vemos aquí, ¿vale?, cedió Manuel.
Venga.
Entonces se marchan y vuelven a la media hora:
Hombre Juan, ya era hora, ¿has cazado mucho?, preguntó.
Dos perdices y una liebre, respondió.
¿Y cómo lo has hecho?, preguntó Manuel.
Nada, salieron volando dos perdices a la vez, una liebre saltó, y de un escopetazo me lo llevé todo por delante, ¿y tú que has cazado?, preguntó.
Pues yo, nueve perdices, y diez tórtolas, respondió Manuel.
¿Y cómo lo has hecho?, preguntó Juan sorprendido.
No lo sé, pero tengo un dolor de brazo de tirar el perro para arriba.

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